Ejemplo Histórico
La Reforma y Libertad Democrática Provocada por Instituciones Religiosas en el Contexto de un País Comunista
El comunismo inicialmente no hizo ningún intento de designar una religión, la cual el propio Karl Marx había caracterizado como "el opio del pueblo". Por el contrario, trató de suprimir las creencias religiosas y sustituirlas por su propia ideología materialista. Tras la Revolución Rusa en 1917, los bolcheviques destruyeron iglesias, deteniendo y asesinando muchos sacerdotes, y prohibieron la observancia de todas las religiones. Similarmente, la China comunista destruyo lugares de culto, reliquias y símbolos religiosos. Sin embargo, el líder soviético Joseph Stalin volvió a abrir las iglesias y restauro el Patriarcado de Rusia, o el liderazgo de la iglesia bajo la condición de que la iglesia aceptara la autoridad del régimen comunista. A partir de entonces, a las instituciones religiosas se les permitió funcionar en el bloque soviético, pero frecuentemente como instrumentos del Estado y siempre bajo estricta supervisión.
Por otra parte, los países de Europa del Este consideraron necesario hacer leyes por separado sobre la libertad religiosa, además de su inclusión entre los derechos humanos figurados en la Constitución, en plena armonía con los documentos de derechos humanos de las Naciones Unidas y la Convención Europea de Derechos Humanos. Dos leyes aprobadas por el Parlamento húngaro en 1990 y 1991 sirvieron como modelo para los demás países de Europa del Este. El artículo IV de 1990 de la "libertad de religión y conciencia", establece una nueva idea como respuesta al concepto negativo de la función social de la iglesia y la religión proclamada por el marxismo durante cuarenta años. Así mismo, las iglesias en Hungría se convirtieron en "factores extraordinariamente importantes que fomentaron actitudes morales y sociales además de la creación de una comunidad, los cuales desempeñan un papel fundamental en la cultura, la educación y la enseñanza y en el desarrollo de una conciencia nacional de la salud y la sociedad" Como consecuencia, la República de Hungría no sólo tolero, sino protegió por medio de la ley y promovió el funcionamiento de las iglesias. Fue establecido también en la ley que la iglesia podría estar involucrada en cualquier actividad que fuera exclusivamente el deber del Estado y se enumeraron las esferas donde la actividad de la iglesia era recomendada. Se debatieron específicamente las actividades de los representantes de la iglesia en las cárceles y hospitales.
Artículo 16 de la Ley de 1990 fue también una respuesta a la situación anterior al afirmar que ninguna organización puede ser establecida para supervisar a la iglesia. Esta es una garantía jurídica básica de la autonomía de la iglesia. Una característica esencial es que, si bien el régimen anterior no proporcionaba ninguna garantía jurídica para los ciudadanos en caso de que su libertad religiosa fuera violada, la Ley IV de 1990 indicaba claramente que si alguien era limitado en la práctica de su religión por amenazas o por fuerza, se puede castigar a los atacantes con hasta tres años de prisión. Con la creación y práctica de la Ley N º IV de 1990, las condiciones legales de la restauración de la libertad religiosa fueron establecidas. Poco después, otros países ex socialistas de Europa del Este hicieron lo mismo.
Los ejemplos de la ideología antidemocrática y la dictadura mencionados anteriormente, ilustran la necesidad de libertad de religión y la separación básica-ya sea formalmente o en práctica- de la religión y el Estado. Sin esta separación, las instituciones religiosas históricamente se han convertido en instrumentos de represión política o en entidades corruptas que son incapaces de desempeñar sus funciones. Los dictadores ven la libertad de religión como una amenaza, porque puede desmoralizar la obediencia individual y movilizar la oposición de la comunidad. Las instituciones religiosas independientes han sido parte de movimientos recientes que abogan por una mayor libertad política, incluyendo los de Chile, Polonia y Sudáfrica.
Así como la libertad de religión es una amenaza a la dictadura, es también una medida de preservación de cualquier sociedad democrática. La democracia requiere de una diversidad de opiniones y opciones, un entorno en el que las diferentes opiniones se puedan debatir libremente. Esto sería imposible si no existiera la intolerancia de "la primera libertad"-la libertad de conciencia y de culto.

